Hola y bienvenidos a un nuevo episodio del podcast de la OIT, Futuro del Trabajo. El espacio donde exploramos las historias y las tendencias que están dando forma al mundo laboral. Comenzamos el año hablando del estado del empleo y los principales desafíos a los que se enfrentan los mercados laborales a nivel mundial. Según dos estudios recientes de la OIT, el empleo parece estable, pero esta estabilidad esconde una realidad más compleja como escucharemos en seguida. En América Latina y el Caribe, por ejemplo,
persisten la informalidad y las desigualdades. ¿Qué está frenando la calidad del trabajo, especialmente entre los jóvenes? ¿Cómo influyen la tecnología, los cambios demográficos y las dinámicas del comercio en el trabajo? ¿Y sobre todo, qué significa todo esto para el futuro del trabajo? Hoy vamos a profundizar en estas preguntas y a escuchar a dos expertos para entender qué implican estos cambios para trabajadores, empleadores y responsables de políticas públicas. Nos acompañan Miguel Sánchez Martínez,
economista del Departamento de Investigación de la OIT en Ginebra y Gerson Martínez, especialista regional en Economía Laboral de la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe. Gerson nos acompaña desde Chile. Miguel, Gerson, bienvenidos y gracias por estar con nosotros. Gracias, Ibon. Muchas gracias, Ibon. Miguel. Voy a comenzar contigo. Vemos que a nivel mundial el desempleo se mantiene relativamente estable. Sin embargo, hay una realidad más compleja bajo esta superficie.
¿Cómo la describirías? Sí, efectivamente. Como bien dices, observamos que la tasa mundial de desempleo está a unos niveles de alrededor del 5%. Lleva un tiempo en ese nivel y esperamos que se quede en esos niveles hasta este año y el siguiente. Sin embargo, como bien apuntas, esto lo que oculta es una realidad más compleja, más problemática, sobre todo en términos de la calidad del empleo. Lo que apuntamos desde la OIT es que el avance hacia el empleo de calidad y el trabajo decente
se ha estancado de manera muy acusada en todo el mundo. A esto hay que añadirle también una serie de riesgos que se ciernen sobre los mercados laborales, que son de índole tanto económica como demográfica y tecnológica. Cabe destacar sobre todo en en términos de los indicadores de la calidad del empleo, dos que, digamos, destacan por encima de los demás, que son la informalidad y la pobreza en el trabajo, que son dos de los indicadores clave precursores del empleo de calidad. Con lo cual sí, efectivamente, podríamos concluir que existe una serie de desigualdades y brechas,
especialmente para grupos de vulnerabilidad como mujeres y jóvenes en ciertos indicadores como son los que he mencionado, la informalidad y pobreza infantil que siguen siendo muy importantes y los cuales representan grandes retos para para los mercados laborales mundiales a día de hoy. Aparente calma pero con grandes retos bajo la superficie, como apuntas. Háblanos un poco ahora de de la informalidad y la pobreza que has mencionado, que siguen afectando a cientos de millones de trabajadores. ¿Qué factores explican este estancamiento en el avance hacia mejores condiciones laborales?
Sí, efectivamente. Estimamos que nada más y nada menos que 300 millones de trabajadores se encuentra en una situación de pobreza laboral extrema, mientras que unos 2 mil millones de trabajadores tienen empleos informales caracterizados por condiciones precarias y una falta de acceso a derechos básicos. Esto es aún más preocupante por el hecho de que en el progreso la falta de progreso mejor dicho en estos indicadores es sobre todo más acuciante en los países donde estas tasas, la incidencia
de estos dos problemas es más alto, es decir, en las en las economías de bajos ingresos, como pueden ser las economías de los países subsaharianos, se trata de un problema fundamentalmente de una falta de modernización de las economías hacia sectores económicos de mayor de mayor valor añadido que aseguren una demanda de empleo de calidad con salarios más altos y condiciones de trabajo mejores. Un ejemplo que ilustra muy bien el problema existente es el de Vietnam. Es un país en el que observamos que el ritmo de crecimiento
de las ofertas de trabajo de empleo calificado, es decir, de empleo de mayor calidad, no ha sido suficiente para absorber la gran expansión de la mano de obra altamente calificada. Esto es lo que significa es que ha habido un gran desajuste entre oferta y demanda que lo que hace es que, eh, muchos trabajadores, a pesar de ser altamente calificados, están abocados a aceptar trabajos que son de peor calidad, que suelen estar más ubicados en el sector informal
y lo que pasa en Vietnam se puede extrapolar a cualquier país de un de un nivel de desarrollo similar e incluso a países y por supuesto, a países de ingresos más bajos, con lo cual apuntaremos a eso. Y desde la OIT apuntamos a la necesidad de hacer políticas que modernice las economías, como puede ser la inversión en infraestructura digital para hacer que las economías se transformen hacia sectores de mayor valor añadido que ofrezcan empleos de mayor calidad
y de esa manera se deje atrás la informalidad y la pobreza laboral, que por cierto, van de la mano. Muy bien, vamos a hablar un poco ahora de la juventud. Según el reciente informe Tendencias sociales y del Empleo 2026, la situación de los jóvenes es especialmente preocupante. Has estado hablando de países de renta baja donde existe una una demografía bastante joven, pero a nivel global. Explícanos un poco que está ocurriendo con el empleo juvenil en el mundo. Sí, efectivamente, es otro de los grandes retos que apuntamos en el informe.
La tasa de empleo mundial de los jóvenes se sitúa alrededor del 12% y se ha estancado en ese nivel desde 2024. Y no parece que en el corto plazo vaya a cambiar en este sentido. Lo achacamos primordialmente a simplemente una falta de crecimiento de oportunidades de empleo precisamente para para ese segmento del mercado laboral, es decir, para los jóvenes. Y esto se debe a su vez a varias razones. Una de ellas, siendo el hecho de que, como comentaba antes, precisamente
hay un desajuste muy importante entre los perfiles de los jóvenes que cada vez están más calificados y la falta de oportunidades para ellos mismos. Hay un desajuste entre oferta y demanda que se observa en todo el mundo. Y por otro lado, también existe el hecho de que sospechamos que cada se está valorando más desde el punto de vista de los empleadores, la experiencia laboral que obviamente los jóvenes aún no tienen, con lo cual eso actúa también de barrera para que estos jóvenes encuentren empleos de calidad. Si debo, si puedo mencionar, creo que es importante añadir a todo esto que si,
si la tasa de desempleo es preocupante, aún nos parece más preocupante la tasa de aquellos jóvenes que no se encuentran que no tienen ni trabajo, ni están recibiendo, ni educación y formación los famosos ninis, lo cual estimamos que nada más y nada menos que uno de cada cinco jóvenes en el mundo se encuentra en esta situación. Esto es especialmente preocupante porque estos jóvenes tienen una situación más precaria aún, porque, por así decirlo, de manera coloquial, están perdiendo el tiempo de cara a sus perspectivas laborales futuras, porque no están adquiriendo experiencia laboral, pero tampoco se están formando
invirtiendo su capital humano. Ese es un reto muy importante que realmente destacamos en el informe. Hablemos ahora de un tema que está generando bastante inquietud, que es la inteligencia artificial y la automatización, que está avanzando muy rápido. Esto es un tema que menciona el informe que has mencionado desde tu perspectiva. ¿Miguel qué riesgos trae esta transformación para los trabajadores? En primer lugar, debería decir que a pesar de todo el ruido que acerca de este tema, realmente a día de hoy no se observa un gran impacto
de la inteligencia artificial en los datos estadísticos a nivel por lo menos macro, es decir, todo lo que se presagiaba por por por ejemplo, el año pasado, no todas estas discusiones y debates acerca de una sustitución masiva de trabajadores por máquinas no lo estamos viendo realmente a día de hoy en las estadísticas. Dicho esto, no significa que como bien apuntas no haya un riesgo. Y de hecho existen ciertas evidencias preliminares a nivel más micro para el caso de Estados Unidos, en los que se demuestra que parece que existe cierta que la inteligencia artificial
está actuando como barrera de entrada precisamente a los jóvenes altamente calificados cuyas tareas se están viendo sustituidas por elementos o máquinas o instrumentos de inteligencia artificial. Pero, como he dicho por ahora, a nivel agregado no observamos nada. Dicho esto, lo que queremos en la OIT es que los países tienen que estar preparados para, en caso de que se materialice por ejemplo, una implantación masiva de la inteligencia artificial esto no perjudique de una manera muy acusada a los trabajadores. Por ahí apuntamos a la necesidad de establecer políticas como por ejemplo
el aumentar la protección social para minimizar los posibles daños que la implantación de la IA pueda tener sobre los trabajadores más vulnerables, al igual que apostar por mercados laborales y sistemas de formación continua flexibles, que pensamos que la IA con seguridad va a generarse. La inteligencia artificial no solo va a destruir empleos, sino que va a crear también empleo. Y es importante que los trabajadores estén preparados para reciclarse en estos nuevos empleos.
La inteligencia artificial no solo va a destruir, sino va a crear empleo, como apuntas. Efectivamente, estamos viviendo un momento de grandes transformaciones. Gracias Miguel por ayudarnos a entender este panorama global. Ahora vamos a mirar un poco más de cerca lo que está ocurriendo en América Latina y el Caribe, una región que muestra grandes avances pero también desafíos persistentes. Y para ello vamos a hablar con con Gerson. Gracias, Ibón. Gerson. En América Latina y el Caribe el desempleo se mantiene en niveles relativamente bajos.
¿Cómo debemos interpretar este dato en un contexto donde la informalidad sigue siendo muy elevada? Así es, Ibón. En nuestra región la proporción de personas que están buscando activamente empleo y no lo encuentran ha registrado en este último año, su nivel más bajo en los últimos diez años. Y esto debemos decir, es una buena noticia, pues estos resultados confirman la consolidación de la recuperación post pandemia en América Latina y el Caribe, al menos en términos de cantidad del empleo disponible, aunque no implican necesariamente
avances sustantivos como en lo que se requiere en materia de calidad del empleo disponible. Y esto se refleja en la alta incidencia de la informalidad laboral, pero también en la persistencia de brechas y déficit de trabajo decente que están afectando en mayor medida a ciertos grupos poblacionales, particularmente a las mujeres y las personas jóvenes. Por ejemplo, las mujeres. En este último año, pese a los avances en materia de ocupación y participación laboral, todavía se ocupan 22 puntos porcentuales menos que los hombres
y en el caso de los jóvenes, en la mayoría de país, en términos generales, tienen tasas de desempleo mucho mayores que los adultos. En algunos de ellos, algunos países alcanzan hasta tres veces la tasa de desocupación que los adultos presentan. Por tanto, si bien el desempleo es un indicador importante para evaluar la salud del mercado laboral en nuestra región, es muy importante ahondar en otros aspectos como la calidad del empleo existente. Por ello para la región es crucial particularmente promover un crecimiento
que sea rico en empleo y que tenga la capacidad de generar el empleo formal suficiente para todos los que están buscando y a la vez facilitar el tránsito de la economía informal a la economía formal para garantizar el mayor cantidad de acceso a trabajo decente. Estamos hablando de casi una de cada dos personas ocupadas en la región sigue en la informalidad. ¿Por qué este problema es tan persistente? Bueno, efectivamente, Ibón, un problema persistente de carácter estructural. Es una característica del mercado laboral en la región de América Latina
y el Caribe. El último dato que Panorama Laboral de la región ha recogido es que el 47% de las personas ocupadas se encuentran en esta condición. Pero también, nuestro informe destaca que existen diferentes y diferencias significativas entre los países. Por ejemplo, países como Uruguay y Chile presentan tasas de informalidad inferiores al 30%. Por el otro lado, países como Bolivia y Perú la informalidad supera 70%, es decir, siete de cada diez personas que tienen una ocupación
la tienen en condiciones de informalidad y esto refleja también una característica de este fenómeno que es su alta heterogeneidad y que da cuenta también de su complejidad en la región. Las causas son múltiples. Y esto también hace que esa complejidad de la informalidad lo haga tan persistente y tan compleja de atacar. Dentro de estos factores podría mencionar la limitada capacidad de las economías de alcanzar un crecimiento suficiente y sostenido para crear los empleos formales necesarios en nuestro mercado de trabajo,
y esto se relaciona a la vez con el bajo aprovechamiento de los factores de producción para crear una mayor dinámica económica, es decir, la baja productividad que viene arrastrando la región en las últimas décadas. Pero además de estos factores de carácter económico, hay factores también institucionales como los altos costos para la formalización de empresas, de unidades económicas, la falta de información para poder acceder a la formalización y la alta tramitología que está relacionada también con los costos de ser formal.
A esto también es importante agregar los desafíos eh relacionados a la necesidad de ampliar la cobertura de la Seguridad social, en particular a los grupos que son de difícil cobertura como son los trabajadores por cuenta propia o las trabajadoras domésticas remuneradas que históricamente han tenido mayor dificultad para acceder a los sistemas de seguridad social. Nos hace pensar que no existe una receta única, no existe una bala de plata para atacar, enfrentar el problema de la informalidad. Y tal cual como lo plantea la recomendación 204 de la OIT,
es importante pensar en soluciones integrales que también se adapten a las condiciones particulares de cada país y dentro de cada país, a sectores y grupos poblacionales en particular. No existe una receta mágica y estamos hablando de una región de una alta heterogeneidad, como has apuntado. Hablemos ahora de la productividad, que es uno de los talones de Aquiles de la región, que está avanzando muy, muy lentamente. ¿Qué es lo que está frenando estos avances y por qué es tan importante mejorar la productividad para reducir las desigualdades
y fortalecer el trabajo decente en particular? Estamos hablando el caso de América Latina y el Caribe. Bueno, nuestra región es una de las regiones que presenta el mayor rezago en materia de productividad en el mundo. Los niveles de productividad aún a la fecha, no superan el máximo alcanzado desde finales de los de los años 80 y esto supone un obstáculo importante al crecimiento económico, pero también a la formalización, a la mejora de la calidad de empleo, al incremento de los ingresos salariales de los trabajadores, entre otros elementos.
La baja productividad y la alta informalidad son fenómenos que están estrechamente interrelacionados, por lo que las respuestas a este doble desafío que enfrenta nuestra región deberían adoptar estrategias coordinadas. Un tema importante en nuestra región es el acceso al crédito, al financiamiento, pero también el acceso a la innovación y la tecnología. Es una región que todavía presenta una brecha digital amplia donde el acceso a tecnologías de información, particularmente a banda
ancha e Internet, todavía es un desafío importante en materia de infraestructura digital. En este sentido, es muy importante también avanzar hacia la integración en las cadenas de valor global y un tema importante que también ya Miguel mencionaba lo crucial y lo central de reforzar el desarrollo de habilidades desde un enfoque de aprendizaje a lo largo de la vida, desde un enfoque de aprendizaje de calidad. Miguel mencionaba el impacto de la tecnología en los trabajadores. ¿Tienes algún dato o evidencia sobre cómo están
cambiando las oportunidades laborales en América Latina y el Caribe con respecto a a los cambios de la tecnología? El nivel de introducción de las tecnologías, particularmente de inteligencia artificial, ha sido mucho más lento que en otras regiones y esto parte por lo que mencionaba antes, la brecha digital y la velocidad de incorporación de tecnología a los procesos productivos. Sin embargo, ya podemos avizorar que estos cambios obviamente van a tener un impacto importante. Sin embargo, lo que se prevé para la región es que más bien
más que una un efecto de sustitución exista también a la vez un efecto de aumentación, un efecto de incremento de la productividad en aquellas ocupaciones, y aquellos puestos de trabajo que se vean enfrentados a estas tecnologías. Sin embargo, todavía existe el desafío de cómo hacer de que esta introducción de nuevas tecnologías no amplíe brechas actualmente existentes. Esto, digamos, genera un potencial desafío de generar brechas
adicionales de productividad y de acceso al trabajo decente que también promueven estas tecnologías de información y comunicaciones en nuestra región. Estamos en términos generales atentos a lo que esté sucediendo en nuestros países. Sin embargo es importante tomar acción ahora aunque digamos esta incursión de la tecnología no sea tan masivo como en otras en otras partes del mundo. Gracias Jerson por este interesante análisis regional. Una pregunta que os quisiera hacer a los dos. Voy a empezar contigo Miguel, ¿Que qué políticas o intervenciones consideras
que son las más urgentes para avanzar hacia empleos de calidad y mayor igualdad? ¿Qué recetas propone la OIT? Si bien, en el último informe de tendencias que acabamos de publicar, ponemos el acento sobre todo en la acción de políticas coordinada. Como también apuntaba Gerson, es importante que las políticas se diseñen de manera que se complementen y que para que sean lo más efectivas posible. Si tuviera que elegir
las políticas prioritarias, mencionaría en primer lugar el reforzar los sistemas de protección social de manera que los grupos vulnerables que antes mencionaba y dado los grandes riesgos que se ciernen sobre la economía y los mercados laborales globales, tengan el menor impacto posible sobre los trabajadores más vulnerables, es fundamental para apuntalar el trabajo decente que los que la protección social sea lo más amplia y lo más completa posible.
En segundo lugar, apuntaría a la importancia de las de la inversión en capital humano, pero también en la modernización de la economía en términos del tejido productivo, es decir, dar incentivos sobre todo en las las economías emergentes y de bajos ingresos a la formalización de las empresas, porque se ha demostrado que las empresas más formales tienden a trabajar o a estar situadas en sectores de mayor productividad
y por lo tanto tienden a demandar trabajadores más que más calificados y normalmente un mayor productividad también se traduce en mayores salarios, mejores condiciones laborales, etcétera Por lo tanto, es importante que vaya de la mano la inversión en habilidades y competencias, junto con una transformación modernización del tejido productivo y en tercer lugar, apuntaría también a la eliminación de barreras al acceso al mercado laboral de grupos vulnerables como son los jóvenes o las mujeres que apuntamos explícitamente en el informe también.
¿Gerson Hay algo que quieres añadir a lo que ya ha dicho Miguel desde tu perspectiva en América Latina? Sí, gracias Ibón. Muy en línea con lo que plantea Miguel, creo que un algo que ha demostrado históricamente, particularmente en la región, un efecto importante en avance en materia de trabajo decente son el diseño y la implementación de políticas integrales y coherentes que tengan en cuenta las diferentes dimensiones de los desafíos que la región está enfrentando, desde las dimensiones productivas hasta la dimensión de derechos,
y que todo esto se sustente en el diálogo social tripartito. Un elemento clave, eh para avanzar hacia la promoción del trabajo decente, ampliar la participación laboral de las mujeres. Y esto tiene que ver mucho con garantizar condiciones que permitan, eh la igualdad de género. En particular, por ejemplo, fortalecimiento de las redes y los sistemas de cuidados que permitan reducir una de las principales barreras de acceso al mercado laboral de las mujeres, que son la carga desproporcionada de trabajo doméstico
no remunerado de labores de cuidado de las mujeres en el mercado laboral. Las brechas son muy amplias y esto es un potencial que todavía la región no aprovecha, que es toda la fuerza de trabajo altamente calificada que tiene la mujer en nuestra región. Para cerrar, se hace en términos generales, lo que ha demotrado la historia reciente, que únicamente a través de un enfoque articulado y basado en el diálogo social tripartito, hace posible transformar estas señales de recuperación coyuntural
en un proceso sostenido de generación de empleo decente que ataquen estos desafíos de carácter estructural para nuestra región. Muchas gracias, Gerson. Muchas gracias, Miguel por esta interesantísima conversación sobre el estado del mundo laboral. Y con esto llegamos al final del episodio de hoy. Hemos conversado con Miguel Sánchez Martínez, economista del Departamento de Investigación de la OIT aquí en Ginebra y con Gerson Martínez, especialista regional en Economía Laboral de la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe.
En las próximas semanas seguiremos explorando las fuerzas que están transformando el mundo del trabajo. Recuerda que puedes seguirnos en redes sociales en LinkedIn, YouTube, Instagram y X. Gracias por acompañarnos y hasta pronto en un nuevo episodio de nuestro podcast sobre el futuro del mundo del trabajo.



