[música] -Hola. Muy bienvenidos a este nuevo episodio del pódcast de la OIT sobre el futuro del trabajo, en el que exploramos temas clave del mundo del trabajo y las profundas transformaciones que está viviendo. Soy Sonia Álvarez y hoy vamos a hablar sobre el sector de los cuidados y por qué es crucial para construir un futuro con trabajo decente. Se calcula que en todo el mundo 381 millones de personas trabajan en el sector de los cuidados
y que 2/3 de ellas son mujeres. En América Latina y El Caribe, en tanto, más de 47 millones de personas se dedican al trabajo de cuidado, siendo casi 37 millones mujeres. De ellas, 1 de cada 9 es trabajadora doméstica. Se espera que la economía de cuidados continúe creciendo a medida de que aumenta la demanda de servicios de atención a personas mayores. El potencial de creación de empleo entonces es enorme. Sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo ha advertido que la escasez de cuidadores,
los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y la falta de protección y prestaciones para los cuidadores existentes están creando una crisis mundial de los cuidados y un aumento de las desigualdades de género en el trabajo. En julio de este año y en reconocimiento de esta situación, las Naciones Unidas aprobaron una resolución para crear un Día Internacional de los cuidados y el apoyo, el que se conmemorará por primera vez el 29 de octubre y que busca poner de relieve los problemas existentes.
Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar la situación de las y los cuidadores? Para profundizar en este interesante tema, hoy conversaremos con Verónica Montúfar, oficial de igualdad de la Internacional de Servicios Públicos, ISP, Federación Sindical Internacional que congrega a más de 30 millones de trabajadores, representados en más de 700 sindicatos de 163 países y territorios. También nos acompaña Paz Arancibia, especialista senior regional de género y no discriminación de la OIT para América Latina y El Caribe.
Muy bienvenidas, Verónica, Paz. Muchas gracias por estar con nosotros. Paz: Gracias, Sonia. -Para comenzar. Verónica, cuando hablamos de cuidadores, ¿de quiénes estamos hablando exactamente? ¿Cuáles son las principales tareas que realizan? Verónica: Muchas gracias, Sonia. Puedo decir, en primer lugar, que el trabajo de cuidado es aquel que produce y reproduce la vida y la existencia. Por lo tanto, ese trabajo es un trabajo que en el mundo se da
de manera no remunerada y de manera remunerada. De manera remunerada hablamos de varios sectores que congregan el sector cuidado. Uno de ellos es el que se denomina cuidados de larga duración. Este sector de cuidados de larga duración involucra aquellas personas que trabajan en el cuidado de adultos mayores, en el cuidado de la salud primaria, en el cuidado de las personas que viven con discapacidad
y en el cuidado de la primera infancia. En ese sentido, vemos que se categorizan en este sector también trabajadores y trabajadoras que hacen cuidado social; es decir, aquellos trabajadores y trabajadoras que están vinculados a los servicios de asistencia social que llevan adelante los Estados. Que, por lo tanto, el sector es un amplio sector que tiende en este momento a definirse,
a reorganizarse y que ese es uno de los retos que en el momento vivimos; la importancia de categorizarlos para poder tener una visión más cabal de cuál es el trabajo que ejecutan y cuál es sobre todo la formación profesional que cada uno de estos subsectores del sector cuidado necesitan. -Muy bien. Muchas gracias, Verónica. Con esta definición, este primer concepto, para entender de quiénes estamos hablando, Paz,
desde la OIT, ¿cuál es el diagnóstico de la situación actual que enfrenta este sector? Paz: Muchas gracias, Sonia. Lo primero que quería decir es que es un enorme placer estar aquí hoy compartiendo con Verónica estos minutos. Desde la OIT nos encontramos en medio de una crisis en la relación entre el mundo del trabajo y el de los cuidados. Es una crisis que amenaza el bienestar de las generaciones presentes y futuras. Afecta principalmente a las mujeres,
pero su impacto se extiende a toda la sociedad. La forma en que se gestionan las responsabilidades laborales y familiares se volvió particularmente crítica durante la pandemia. La situación actual nos exige cambiar nuestra percepción tradicional de las responsabilidades familiares, reconociendo que deben ser compartidas. La abrumadora carga de trabajo no remunerado que las mujeres asumen -no solo en comparación con los hombres, sino también debido a la falta de servicios y políticas
de apoyo a las responsabilidades familiares tiene un alto costo tanto para las propias mujeres en su capacidad para acceder al trabajo, permanecer en él y progresar, como para las personas que dependen de los cuidados y el apoyo. Es esencial realizar inversiones que no deben considerarse como gastos para abordar estos cambios sociales, demográficos y organizacionales y para repensar la relación entre el trabajo productivo y reproductivo, que tradicionalmente se ha considerado como dos esferas independientes.
Yo tengo la suerte de trabajar para la OIT en una región que ha avanzado mucho conceptualmente en la necesidad de llevar a cabo este cambio de paradigma, como lo demuestra el Compromiso de Buenos Aires, que fue alcanzado durante la última Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y El Caribe en noviembre del 2022, la cual está siendo coordinada de manera excepcional por mis colegas de la CEPAL. A pesar de algunos avances en el marco jurídico, las investigaciones de la OIT ponen de relieve importantes lagunas
en la disponibilidad, accesibilidad, adecuación y calidad de las políticas de permisos y servicios de cuidados, que desgraciadamente dejan atrás a millones de personas, en particular a los más vulnerables, que son en su mayoría mujeres. Por ejemplo, nuestras estimaciones revelan que, por término medio, los padres soportan una espera de más de cuatro años entre el final del permiso de maternidad, paternidad o parental, y el inicio de la educación universal de los hijos. Es lo que llamamos vacío de políticas de atención a la infancia.
Este periodo se caracteriza por un vacío de políticas públicas de cuidado y obliga a las familias a gestionar sus necesidades de cuidado de forma independiente, recurriendo a menudo a cuidados no remunerados de familiares o personas cuidadoras mal pagadas y desprotegidas, como son las trabajadoras domésticas, en su mayoría migrantes, o a las trabajadoras comunitarias de los cuidados. La reciente pandemia y otras crisis en curso han intensificado esta situación, provocando un éxodo significativo de las profesiones relacionadas con los cuidados.
Aunque los padres y otras personas cuidadoras no remuneradas no pueden simplemente optar por no hacerlo, también se llevan la peor parte en términos de salud mental y física, así como de oportunidades, viendo limitadas sus opciones de empleo e ingresos para estas personas trabajadoras y sus familias. Cuando nuestros cuidadores sufren por falta de inversión adecuada, nuestras comunidades enteras se enfrentan a pérdidas significativas. Es por ello que estamos ante un cambio de paradigma,
que tenemos que considerar los cuidados como un bien público que requiere soluciones conjuntas, basadas en la solidaridad como, por ejemplo financiando las políticas de cuidados a través de sistemas integrales de protección social. -Perfecto. Verónica, en línea con este diagnóstico que nos ha entregado Paz, ¿podrías contarnos cómo se manifiestan estos desafíos que se han mencionado entre los trabajadores del cuidado que ustedes representan? Verónica: Sí. Creo que es fundamental, en primer lugar,
decir que los servicios públicos de cuidado están en crisis. Están en crisis a nivel mundial y están en crisis fundamentalmente a partir de la pandemia. La pandemia expone al mundo la falta de inversión, pero además la falta de atención en términos de política pública frente a los temas del cuidado. Creo que esta emergencia en los países de América Latina, esta discusión que se da con el Compromiso de Buenos Aires
que ha planteado Paz es fundamental y ha hecho de alguna manera de motor para que varios países de la región lleven adelante el desarrollo de políticas sobre cuidado. Creo que el fundamental desde la visión de los trabajadores y trabajadoras de los sindicatos es la necesidad de mirar el tema de los servicios de cuidado con trabajadores y trabajadoras profesionalizados y con trabajo decente.
Creo que en ese sentido hay que poner en el debate un salto conceptual pero político a la vez, en primer lugar de plantear que no podemos estar restringidos a única y exclusivamente el tema de mirar el cuidado desde el factor económico; es decir, única y exclusivamente desde la economía del cuidado. El cuidado tenemos que mirarlo desde el ámbito político.
Además, los gobiernos de América Latina han dado un mensaje frente al compromiso de Buenos Aires, que este es un tema político fundamentalmente. En ese sentido tiene que ser resuelto. La política resuelve los factores de la economía. En esta situación vemos que hay esta necesidad de cambiar la discusión desde la economía del cuidado a lo que nosotros hemos planteado como la organización social del cuidado, sabiendo que en la organización social del cuidado quien lleva el mayor peso
del trabajo del cuidado somos las mujeres, ya sea el trabajo remunerado o el trabajo no remunerado. Las cifras que Paz nos ha dado en términos de la prevalencia de mujeres en el sector es fundamental. Además de eso, creo que también tenemos que decir que alarmante. ¿Por qué? Porque es un sector que social y económicamente está subvalorado. En ese sentido pensamos que, teniendo en cuenta que la organización social del cuidado está en crisis,
es inequitativa, es inviable en la que vivimos, es importante llamar a una reconstrucción de la organización social del cuidado. Es ahí donde la ISP como sindicato mundial ha hecho una llamada frente a un manifiesto que implica esa reconstrucción de la organización social del cuidado, poniendo el tema de lo político por sobre el tema de lo económico exclusivamente. Cuando hablamos de lo político hablamos de lo que Paz plantea:
el mirar el cuidado como un bien público. Es decir, la importancia de que el cuidado sea reconocido como un derecho humano fundamental y que al final de ese reconocimiento o como desarrollo de ese reconocimiento haya el reconocimiento de trabajo decente para trabajadores y trabajadoras del cuidado. En todos estos sectores, en los sectores que nosotros como sindicato mundial representamos, pero también en estos otros sectores del cuidado indirecto como,
por ejemplo, cuando hablamos de las trabajadoras domésticas, que además están haciendo este cuidado indirecto, pero además están asumiendo también trabajo de cuidado directo frente a la crisis de los servicios públicos, porque las familias no están siendo capaces de poder enviar a servicios públicos deficientes, servicios públicos que existan en las sociedades, en las comunidades. Pensamos que esta necesidad de cambiar el debate de la economía frente a la política,
por un lado pero, por otro lado, el tema también de desfamiliarizar el trabajo en el sector cuidado y hacer una redistribución no solamente al interior de la familia, sino una redistribución entre la familia y los servicios públicos. Por eso hablamos de esta reorganización de la organización social del cuidado. En ese sentido, vemos que uno de los elementos que están en este momento planteados y que nos parecen insuficientes
es poner el eje de la discusión en el tema de las familias y del trabajo que se hace al interior de la familia. Pensamos que el tema y el debate tiene que cambiar y tiene que mirarse en términos de la construcción de sistemas públicos de cuidado que involucren esos servicios públicos de cuidado y que además de eso involucren trabajadores y trabajadoras profesionalizados. Pensamos que eso es el camino que deberíamos plantear
y es el reto de los trabajadores y trabajadoras del cuidado. Otro tema que planteaba Paz y que me parece importantísimo son las cadenas globales de cuidado, porque además de eso esas cadenas las vivimos en los ámbitos nacionales teniendo trabajadoras de cuidado que migran desde la ruralidad hacia los sectores urbanos a entregar ese cuidado que no está siendo acaparado por los servicios públicos de un estado de bienestar.
Además de eso, también una migración interna en la región y, por supuesto, una migración hacia los focos de desarrollos, particularmente en los Estados Unidos, Canadá y Europa. Pensamos que el tema del trabajo y la política sobre el trabajo y sobre esta reorganización social del cuidado es fundamental para poder dar pasos en adelante. -Muchas gracias, Verónica.
Justamente yo me quería detener un minuto en un elemento que ambas han mencionado muy bien, que es para profundizar sobre todo en el tema de la creciente desigualdad de género que vemos en este sector. Ambas han notado en particular la necesidad de reconfigurar, de analizar esta desigualdad que se mantiene y que persiste en nuestra sociedad. Si estamos ante esta crisis y la mayoría de los trabajadores de cuidado son mujeres y esta economía está en crisis, esto significa entonces que las mujeres están asumiendo
y van a asumir eventualmente también la mayor parte de los retos. Paz, en tu trabajo en la OIT en particular has estudiado las posibles repercusiones positivas de invertir en políticas de atención a la infancia, por ejemplo. ¿Puedes hablarnos más de tu trabajo y de lo que estas inversiones podrían significar para la igualdad de género? Paz: Sí. Gracias, Sonia. En la OIT hemos dedicado nuestros esfuerzos a establecer una base empírica sólida y argumentos convincentes a favor de la inversión para,
como muy bien estaba diciendo Verónica, orientar en política a gobiernos, trabajadores y empleadores en la formulación y financiación de políticas de cuidados transformadoras, junto con la creación de empleos decentes en el sector de los cuidados. En línea con nuestra misión, recientemente lanzamos el simulador de inversión en políticas de cuidados de la OIT, la mayor herramienta en línea de modelización de políticas de cuidados elaborada para más de 100 países
y que vamos a extender a toda la región de América Latina y El Caribe gracias al apoyo y el trabajo conjunto con la CEPAL. Esta innovadora plataforma permite a los usuarios adaptar los paquetes de inversión en políticas de cuidados a sus contextos y preferencias, inspirándose en las normas y en las buenas prácticas de la OIT, centrándose en cuatro áreas clave. La primera, los permisos remunerados relacionados con el cuidado de los hijos. La segunda, interrupciones de lactancia materna.
La tercera, servicios de atención y educación de la primera infancia. La cuarta, servicios de cuidados de larga duración. Así, a través del simulador los usuarios pueden calcular los requisitos de inversión de los paquetes de política simulados y medir su impacto en la creación de empleo, medir la reducción de brechas de empleo de género y las disparidades salariales, y evaluar la rentabilidad de la inversión asociada con el cierre de la brecha
de la política de cuidado de niños. Estamos apoyando a los gobiernos de la región para llevar a cabo los estudios país específico en estas áreas. Los resultados del simulador son muy prometedores. Invertir en licencias relacionadas con el cuidado de los hijos, interrupciones de lactancia materna, atención y educación de la primera infancia y servicios de cuidados de larga duración podría generar aproximadamente 299 millones de empleos para el 2035, 84% de nuevos empleos
que podrían beneficiar específicamente a las mujeres. A nivel regional de América Latina, hemos realizado los cálculos para siete países y nos da un total de 25,8 millones de empleos directos e indirectos que en su mayoría son formales. Una nueva investigación de la OIT publicada esta semana estima que cada dólar invertido en cerrar la brecha en las políticas de cuidado infantil podría resultar en un aumento promedio de $3,76
en el PIB mundial para el 2035. Además, la inversión en el cuidado no solo fomenta el bienestar general, sino que también sirve como catalizador para reducir las disparidades de género en el empleo y en los ingresos, como ya estaba señalando Verónica anteriormente. Para 2035 las simulaciones de la OIT sugieren que a nivel mundial las tasas de empleo de las mujeres podrían aumentar del promedio de 2019 del 46% al 56%.
Simultáneamente, la brecha global de género en los ingresos mensuales podría desplomarse del 20% en 2019 al 8% en 2035. Son datos significativos. Estos beneficios subrayan la urgencia de dar prioridad a las inversiones en políticas de cuidados que sean transformadoras. Si bien, por supuesto, esto por sí solo no resolverá por completo el problema de la desigualdad de género, sirve como un paso crucial para un cambio significativo.
-Muchas gracias, Paz. Verónica, la misma línea y desde el mundo sindical, ¿qué medidas han visto que funcionen, ayuden a mejorar la igualdad de género? Después otra pregunta en una, ¿cuáles serían también, a tu parecer, algunas acciones y políticas tal vez necesarias para preparar esta economía del cuidado de cara al futuro? Verónica: Yo en primer lugar quisiera decir que viviríamos como una paradoja. El decir que frente al tema de la feminización del sector cuidado,
una de las propuestas también de nuestra agenda sería desfeminizarlo. La inversión en el sector cuidado finalmente puede ser una inversión que involucre la inversión en el empleo femenino. Les digo que esta paradoja sonaría como que finalmente estaríamos promoviendo que las mujeres sigan siendo las actoras fundamentales del sector y que no haya esta necesidad,
no se implemente esta posibilidad de una redistribución y fundamentalmente de una eliminación de la división sexual del trabajo. Creo que en todo caso este tema es un tema de discusión profunda. Es un tema que de alguna manera tiene que convocar a los Estados, a los sindicatos, a los empleadores a mirar cómo el sector cuidado puede ser un sector que genere la posibilidad de un empleo,
un trabajo decente para hombres y para mujeres. Yo creo que, en términos de lo que nosotros hemos planteado en lo fundamental de la agenda de trabajo decente, pensamos que hay cinco elementos fundamentales. El primer elemento, que ya lo he mencionado, es el tema de la profesionalización. Hay que invertir en la profesionalización de los trabajadores y trabajadoras del cuidado de acuerdo a los sectores y los subsectores en los que se desarrollan.
Esta profesionalización tiene que ver también con elevar la calidad del sector y de las instituciones que prestan estos servicios. Pensamos que es fundamental el tema de la profesionalización y que esto posibilite la retención de trabajadores en el sector. Una de las cosas que hemos visto también y que es parte de la crisis es que hay una salida del sector y fundamentalmente una crisis
del número de trabajadores por paciente, particularmente en los sectores ligados al sector salud y al cuidado de adultos mayores y de personas con discapacidad. Profesionalización y aumento de la tasa de empleo en cada uno de estos sectores. En segundo lugar, algo que para la OIT es una de las banderas fundamentales en términos de también el sector cuidado
y trabajadores y trabajadoras del cuidado es el tema de la igualdad salarial, el tema de poner en el debate, pero en la posibilidad de una real acción sobre el tema de salario igual por un trabajo de igual valor. Solo exclusivamente si es que logramos poder plantear este tema de igual salario para un trabajo de igual valor. Poder poner en el sistema este punto de referencia va a ser realmente algo transformador.
En cuarto lugar, yo diría que están los temas del trabajo por un mundo de trabajo libre de violencia y acoso para el sector, incluyendo los temas de salud y seguridad en el trabajo, porque creo que es una de las cosas que también se ha mencionado como crisis en el sector en el mundo. Por supuesto que el tema de derechos colectivos, sindicalización y negociación colectiva.
Pensamos que la inversión en el sector tiene que ser una inversión en servicios públicos y en la adecuación de garantía de trabajo decente, asumiendo el trabajo decente en los cuatro pilares que la OIT plantea, incluyendo, por supuesto, el diálogo social. -Muy bien. Hemos hecho un recorrido por el diagnóstico, por la situación actual, por la igualdad de género y esta crisis actual en el mundo del sector de los cuidados.
Paz, ¿qué más habría que hacer para enfrentar esta actual crisis del cuidado y lograr esta garantía de trabajo decente que nos menciona Verónica? Paz: El Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo de Naciones Unidas hace hincapié en la necesidad de realizar inversiones sustanciales en la economía de cuidados y de crear sistemas de cuidados y apoyo que sean sólidos, resistentes y transformadores desde el punto de vista del género. Que tengan en cuenta la discapacidad,
la edad y que respeten plenamente los derechos humanos. Esto implica crear más oportunidades de empleo en los sectores de sanidad, la educación y el trabajo social, garantizando al mismo tiempo que estos puestos de trabajo sean decentes. Lo que significa que sean formales, seguros, que ofrezcan salarios adecuados que incluyan protecciones sociales y laborales adecuadas y formación a lo largo del ciclo de la vida y certificación de competencias.
Además, como bien señala Verónica, es crucial apoyar la libertad de asociación y el derecho a organizarse y a participar en negociaciones colectivas de estas personas trabajadoras. Solo cuando empoderemos a quienes cuidan podremos hacer que nuestros niños y las personas que necesitan cuidados y apoyo prosperen y esto se catalice en la prosperidad de nuestras sociedades, empresas y del planeta en general. Como ya he dicho, tenemos que considerar los cuidados
como un bien público que requiere soluciones conjuntas basadas en la solidaridad. Por ejemplo, financiando las políticas de cuidados a través de sistemas integrales de protección social. Por lo tanto, nuestro llamamiento como OIT a la acción para este Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo es claro. Si aspiramos a reducir las desigualdades y hacer realidad la justicia social, ahora más que nunca es el momento de los cuidados y el apoyo.
Es el momento de invertir en las personas que nos cuidan. -Muchas gracias, Paz, Verónica. Estamos llegando ya al final de esta conversación. Muchas gracias por acompañarnos hoy a conversar sobre este importante tema. Hemos hecho un recorrido amplio. Creo que es importante abrir espacios de conversación y de reflexión también sobre este tema que nos atañe a todos como sociedad. Muchas gracias a ambas. Verónica: Muchísimas gracias también. Paz: Muchas gracias. -Muchas gracias a ustedes también por escucharnos.
Los esperamos próximamente en un nuevo episodio del pódcast de la OIT sobre el futuro del trabajo. Hasta pronto. [música]



