-Hola. Bienvenidos al primer episodio del nuevo podcast de la OIT, en el que vamos a hablar, analizar, a discutir de los grandes cambios que están ocurriendo en el mundo del trabajo, cambios que ya estaban pasando, pero que se han visto agravados, acelerados por la pandemia de la COVID. Hoy vamos a hablar de lo que pasa con los jóvenes. Los jóvenes han visto reducidas sus expectativas laborales por la pandemia
y están sufriendo mucho por lo que está pasando. Vamos a analizar esto con Susana Porto, que es experta en empleo juvenil. Hola Susana, ¿cómo estás? -Hola, ¿qué tal? -Susana estamos ante lo que podemos llamar un terremoto laboral para los jóvenes. -Así es. Desafortunadamente el impacto de la pandemia en los jóvenes ha sido sistemático, ha sido profundo y desproporcionado. Particularmente fuerte para las mujeres jóvenes y los jóvenes
de menor edad y aquellos que viven en países de ingresos más bajos. -Esto se está viendo a nivel, no solamente de empleo, también se está viendo a nivel de formación. Es decir que la pandemia está realmente impactando a los jóvenes en todos los ámbitos de sus posibilidades laborales, ¿no? -Así es. Desafortunadamente el impacto ha tenido efectos en todas las facetas de los jóvenes
y particularmente en relación a sus oportunidades en el mercado de trabajo. Específicamente el impacto en el mercado de trabajo demuestra que los jóvenes ya enfrentaban grandes retos antes de la crisis. Por ejemplo, para aquellos que estaban trabajando antes del brote del coronavirus, sabemos que tres de cada cuatro se encontraban en la economía informal. De hecho, no tenían acceso a la protección social
y tendrían un acceso ya limitado a servicios de salud, por ejemplo. Asimismo, cerca de 178 millones de jóvenes antes de la COVID-19 estaban trabajando en los sectores que terminaron siendo los más afectados por la crisis. Por ejemplo, el turismo, las manufacturas, las ventas. Por supuesto, en el momento en que la pandemia llega, los empuja a una situación total de desprotección y desempleo.
-Nos dices que las que están siendo más impactadas son las mujeres, ¿por qué está pasando esto? También es cierto que a nivel global los efectos de la pandemia en el mercado laboral se están sintiendo más en las mujeres que en los hombres. ¿En los jóvenes el efecto es el mismo o es aún mayor? -El efecto en los jóvenes comparado con los adultos, es mayor. Como te mencionaba antes, cuando miramos el mercado de trabajo los jóvenes ya,
de hecho, tenían ciertas vulnerabilidades que eran preexistentes. Cuando viene la pandemia agudiza esas vulnerabilidades. Entre ellas, por ejemplo, está la participación de las mujeres en ciertos sectores dentro de la manufactura. Por ejemplo, en los textiles, estos han sido partes de la economía que han sido afectada gravemente y ese trabajo de las mujeres jóvenes se ha visto fuertemente golpeado.
Asimismo, durante la pandemia lo que experimentaron muchas mujeres jóvenes fue de nuevo bastantes responsabilidades con respecto al cuidado. Tenían que quedarse en casa y esto implicaba ciertas limitaciones con respecto a su capacidad de seguir trabajando o de comunicarse con su ambiente en el mercado de trabajo.
Con respecto a otras facetas de los jóvenes, ciertamente sus oportunidades en el estudio se han visto afectadas también. Aquí la situación de las mujeres jóvenes tiene gran incidencia. Hay dos razones muy importantes que vale la pena resaltar con respecto a por qué estos estudios y la formación profesional han sido afectadas. Primero, hay grandes desigualdades en el acceso a la educación.
Segundo, hay grandes brechas digitales. Si algo nos ha mostrado la pandemia es cómo esas brechas digitales que, no solo apuntan a la conectividad, sino también a limitaciones en habilidades digitales, han afectado la oportunidad de los jóvenes, ambos, mujeres y hombres, en darle continuidad a sus estudios o a su formación profesional. Lo que sabemos es que, uno de cada ocho estudiantes
o jóvenes que estaban estudiando antes de la pandemia, tuvo que parar de estudiar, no tuvo ningún acceso a clases en el momento inmediato de los meses de abril y mayo del 2020. Especialmente los jóvenes en países de ingresos bajos fueron afectados por estas rupturas en la educación dado los retos en infraestructura y conectividad. Aún así para aquellos que lograron hacer una transición el aprendizaje virtual,
encontramos que 65% de los jóvenes que estaban estudiando dicen que estaban aprendiendo menos desde el brote del coronavirus. Es decir que no estábamos preparados para estas transiciones virtuales de la forma cómo ocurrieron. En muchas situaciones ciertamente las mujeres jóvenes vieron afectado su acceso, tanto como al trabajo y al estudio o formación profesional.
-Lo que nos dices es que al final, tanto por una razón o como por otra en los países donde más economía informal porque tienen unas fragilidades mayores o en los países más desarrollados porque no se estaba previsto esta transición tan brutal a los estudios y obviamente nadie lo estaba al tremendo efecto de la pandemia, por una razón o por otra todos los jóvenes están siendo profundamente afectados. De cara al futuro lo que también parece un poco tremendo es que
los jóvenes yo creo que van a salir todavía con más incertidumbres que los que ya tenían antes. Ya era muy difícil conseguir un trabajo para un joven. Yo creo que, a medida que vayamos a salir de esta pandemia, va a ser todavía más difícil, ¿no? -Así es. Si algo aprendimos de las crisis económicas del pasado es la inercia en el desempleo juvenil. Dado que muchas partes del mundo los jóvenes simplemente no pueden darse el lujo de estar desempleados,
es inevitable y desafortunadamente será el caso que tendrán que recurrir a trabajos de baja calidad, trabajos inseguros y en algunas situaciones podrían ser también trabajos peligrosos. Un ejemplo que vale la pena mencionar es el trabajo en las plataformas digitales. Si bien es una tendencia que venía creciendo antes del COVID-19,
parece haberse multiplicado después de que la pandemia golpeara las economías. Si bien es una situación, es un trabajo que ofrece a los jóvenes un ingreso y flexibilidad en términos de tiempo y espacio, también se caracteriza por bajos salarios, por pocas oportunidades de formación y también por un acceso limitado a la protección social. De manera que, como tú lo dices, la incertidumbre que viven los jóvenes en la economía de plataformas aumenta su estrés
y su incapacidad para planear y mirar hacia futuro. Este no es un tema menor. Los resultados de la encuesta de los jóvenes y la COVID-19 nos indican que cerca del 17% de los jóvenes estaría probablemente afectado por ansiedad y depresión. De manera que es una situación importante y vale la pena invertir en, no solo proveer a los jóvenes empleos de calidad
y prospectiva hacia futuro, sino también estar pendientes de su salud y su bienestar mental. -¿Tú crees, Susana, que va a aumentar el número de los que llamamos ninis, los que ni estudian, ni trabajan? -Desafortunadamente antes de la pandemia teníamos cerca de 276 millones de jóvenes en el mundo que se encontraban en esta situación de no estar ni estudiando, ni en formación, ni en empleo. Ahora con la pandemia esperamos ver altos niveles de desempleo,
un aumento bastante significativo. Naturalmente la reducción en las vacantes y la reducción en la demanda laboral generará mayores números de jóvenes que estarán en ese limbo sin poder hacer una transición al empleo. Probablemente un grupo de jóvenes que simplemente habrá perdido la esperanza y seguirá en una situación de inactividad,
de manera que no estarán ni en las escuelas, ni universidades, ni tampoco tendrán la oportunidad de alcanzar un trabajo. Así que es una crisis importante. Aquí de nuevo el papel de las mujeres jóvenes es claro porque la mayoría de-- Cuando miramos los indicadores de mercado laboral y miramos los números de aquellos que no están ni en educación, ni en empleo, ni en formación, encontramos un gran número de mujeres jóvenes en esta situación.
Así que, en la medida que la pandemia ha destruido empleos, podríamos esperar un mayor número de mujeres jóvenes en este limbo de no tener la capacidad de hacer una transición segura hacia el empleo decente. -De no estar realmente en ningún sitio. ¿Tú crees que las políticas que se han llevado a cabo hasta ahora por los gobiernos,
no solo a nivel general para ayudar a los trabajadores, sino las que se han desplegado para ayudar a los jóvenes, han sido suficientes? -Creo que lentamente los gobiernos están visualizando los grandes retos que los jóvenes enfrentan hoy día en acceder a un trabajo decente. Si bien las respuestas tempranas no fueron específicamente diseñadas en atender a los jóvenes, a medida que se han experimentado pequeñas mejoras en los niveles de empleo está claro que esas
mejoras no están cubriendo a los jóvenes. Así que poco a poco hay más información, poco a poco se puede vislumbrar que es el reto de los jóvenes el que puede hacer más lento el proceso de recuperación. Si no se tienen soluciones específicas para los jóvenes,
esa recuperación será todavía más lejana. Ahora, la Organización Internacional del Trabajo ha propuesto un marco de respuestas que integran inversiones en la oferta y en la demanda laboral apoyadas por el diálogo social. Estas soluciones son importantes. Lo que es fundamental hoy día no solamente es discutir y diseñar e implementar estas soluciones, sino también hacerlo con los jóvenes, porque sus voces y su compromiso--
Desde sus diferentes ámbitos, desde los jóvenes que están estudiando, los que están trabajando, los sindicalistas, los jóvenes empresarios o los jóvenes activistas, todas estas voces son críticas para construir un futuro mejor y esa reconstrucción mejor tras la crisis del COVID-19. -Sí, en efecto, como bien dices, las voces de los jóvenes deben ser escuchadas para encontrar soluciones al drama que están viviendo. Susana, muchísimas gracias.
Aquí termina nuestro primer podcast. Seguiremos hablando de los cambios en el mundo del trabajo. Esperamos conectar con vosotros muy pronto. De momento, nos despedimos. Hasta luego. <b>[MUSICA DE FONDO]</b>


